Jesús Alberto Rubio
Demostrar que la mal denominada economía informal concentra gran parte de la población ocupada y cómo se recrudecen las condiciones de precariedad y marginalidad hacia las mujeres, fueron dos de los objetivos de una investigación que presentaron el académico José Guadalupe Rodríguez Gutiérrez y la estudiante Rosa Espinoza De los Monteros en el reciente Coloquio Nacional de Investigación en Ciencias Económicas y Administrativas (Caacsx).
Rodríguez Gutiérrez, coordinador del Posgrado Integral de Ciencias Sociales (PICS) de la Universidad de Sonora, reiteró que en el mundo del trabajo las mujeres están en desventaja, y que en el actual contexto de la contingencia por la covid-19 aún resultan más afectadas.
“En el coloquio planteamos cómo las condiciones de trabajo de las mujeres deben comprenderse desde perspectivas amplias que integren y expliquen otras mejores formas laborales a su favor; por ejemplo, que quienes realizan varios roles, sea de trabajadoras, amas de hogar, maestras de clase, (con contingencia o sin ella), compañeras/esposas”, dijo Rodríguez Gutiérrez junto con la estudiante de Maestría del PICS, colaboradora del estudio.
Incluso, planteó que dentro de ese conjunto, la individualidad es importante comprenderla como soporte de la sanidad psicológica. “Habría que preguntarse en qué condiciones concurren estos distintos roles en contextos de marginación, precariedad y otras”, sostuvo.
Puntualizó que en el contexto de la contingencia sanitaria por covid 19, la crisis de la división social del trabajo, la precarización de las condiciones de trabajo, la aparición de nuevas actividades laborales formales e informales en los mercados laborales está generando espacios ocupacionales donde las féminas se insertan cada vez más en situaciones precarias y marginales.
En la ponencia Trabajo y economía informal en la frontera norte. Estudios de caso de mujeres y la organización de autogestión administrativa en Hermosillo, consideró que es importante comprender el mercado laboral donde estén activos hombres y mujeres, especialmente entre el sector informal y aquellos ocupados informales en el sector formal. “En este sentido, es importante realizar una encuesta que proporcione información ampliada sobre algunos aspectos que la Encuesta Nacional 2012 de Micronegocios Nacionales (Enamin) no logra captar”, afirmó el coordinador del PICS.
Factores influyentes
Rodríguez Gutiérrez consideró que los cambios estructurales de la economía global y sus efectos en las economías locales —acelerados por la contingencia sanitaria— forman parte de los factores que influyen en las desigualdades económicas.
Un indicador, precisó, es la ocupación creciente y permanente en el sector informal, como son: trabajo no remunerado en una empresa (formal e informal); el asalariado ocasional; a domicilio por cuenta propia o sin salario; el de venta en la calle y en los de puestos fijos, semifijos o movibles. En igual forma,
las ocupaciones formales e informales en los países en desarrollo forman parte del mercado laboral no estructurado.
“Las estadísticas explican la cada vez mayor presencia de ocupaciones informales dentro y fuera del sector informal; es necesario diferenciar estas dos formas de ocupación porque son especialmente importantes para comprender la heterogeneidad del mercado laboral y la calidad del empleo”, dijo.
Indicó que según datos de la Enamin, en México existen 9.1 millones de micronegocios, de los cuales 48% son atendidos por varones y 52% por mujeres. “Si bien es un porcentaje equitativo en términos de género, no necesariamente significa ‘equidad de género’; por el contrario, podríamos considerar que las condiciones sociales conducen y presionan a las féminas a incorporarse a un mercado laboral inseguro y vulnerable”.
Por ejemplo, las féminas representan 4.7 millones de microemprendedoras, frente a 3.4 millones de varones, pero las primeras ocupan un mayor porcentaje de empleo por cuenta propia.
