Analiza egresada del PICS efectos del turismo de segunda residencia en Sonora

Jesús Alberto Rubio En los últimos años, el turismo de segunda residencia ha ido ganando importancia como objeto de estudio para las ciencias sociales desde un punto de vista primordialmente urbano, afirmó Cristina Aurora León Sarabia, egresada del Posgrado Integral de Ciencias Sociales (PICS) de la Universidad de Sonora. Estableció que dadas las investigaciones valoradas como medulares para la transformación del espacio urbano, se apunta que ese tipo de actividad se coloca en un sector híbrido entre la construcción y el turismo, con claros impactos económicos, sociales y espaciales de destino. Hasta ahora, y pese a su auge, apuntó que el turismo de segunda residencia en el noroeste de México ha sido poco estudiado y que, para hacer una reflexión sobre el tema, es preciso tener en cuenta los distintos sectores sociales que intervienen en él, tales como agencias inmobiliarias, consumidores, urbanistas y habitantes locales. “Existe una relación estrecha entre la consolidación de cualquier lugar turístico y cada actor que interviene en su conformación; especialmente, en cuanto a su estructura urbana, para la cual resulta importante considerar las motivaciones de tranquilidad, paz y reposo que guían a los individuos hacia los destinos turísticos e impulsan la compra de una vivienda”, dijo. Planteó que uno de los principales retos que tienen las ciudades que recargan su economía en el turismo de segunda residencia es que éste sea más sustentable en términos sociales y urbanos. Por ello indicó que es importante analizar en términos de impacto los procesos de configuración de los principales centros turísticos del estado de Sonora –San Carlos, Bahía de Kino y Puerto Peñasco--, buscando encontrar, a través de un estudio comparativo, semejanzas y diferenciaciones entre estos destinos que se antojan similares. Esa modalidad, afirmó, significa una nueva forma de organizar el espacio urbano frente a sectores que aglutinan el turismo residencial y sus efectos en el costo social, ambiental y la ordenación del territorio, ya que las residencias construidas responden comúnmente a un desarrollo desarticulado y disperso. “Por un lado se tienen privilegiados espacios turísticos, y por el otro, la ciudad, marchando aparentemente por caminos separados, teniéndose deficiencias en la ordenación del territorio, con crecimiento desaforado de hoteles y segundas residencias sobre el litoral, impactando las áreas de dunas, humedales y esteros, y con ello al medioambiente”, sostuvo en su estudio. Turismo residencial Cristina Aurora León recordó que en los últimos años el turismo residencial ha ganado gran relevancia en la zona costera del noroeste del país, y que tal modalidad de turismo significa una nueva forma de organizar el espacio urbano. “Sin embargo, los sectores que aglutinan el turismo residencial están escasamente conectados con la ciudad, tanto a nivel social como urbano, sin olvidar el costo ambiental”, puntualizó. Señaló que la falta de orden y planeación del territorio inhibe la posibilidad de controlar al creciente desarrollo turístico y las urbanizaciones de segundas residencias. Se trata, reiteró, de un desarrollo turístico poco sostenible en cuanto a la imposibilidad de establecer limitaciones o regular el crecimiento físico de la ciudad, los problemas en la dotación de servicios urbanos a las comunidades y el transformado medioambiente costero y desértico. “Las características de ese modelo turístico obstaculizan crear ciudades sustentables y con alta calidad de vida para los turistas y residentes, ya que en esas comunidades se tienen graves consecuencias, como los rezagos en materia de servicios urbanos y espacios públicos”, precisó Cristina Aurora León. Lo paradójico, sostuvo, es la creación de ciudades fragmentadas donde se ve de un lado el incesante desarrollo inmobiliario frente al litoral y, del otro, una ciudad poco urbanizada. Segregación territorial Es lamentable, añadió, que se tengan destinos especializados en la actividad turística manteniendo una imagen urbana cuestionable por fragmentar el espacio urbano, facilitar la segregación socio territorial y la privatización del espacio público. Afirmó que los efectos sociales y urbanos apuntan a la transformación rápida del medio natural y su sustitución por edificaciones hoteleras y segundas residencias, así como favorecer la segregación social y funcional del territorio al dividir las zonas de desarrollo turístico del resto del poblado. Dijo que la privatización del espacio público representado por las playas es también un hecho muy criticable ya que el escenario construido para el turista residencial precisa de toda la zona costera. “Por consiguiente, el acceso público a la playa cada vez resulta más restringido para los visitantes ocasionales, y la ciudad se fragmenta”, expresó al señalar los cierres de los accesos a la playa debido a las construcciones realizadas por los dueños de las casas para extender sus estacionamientos y jardines. Recordó que el emblema característico del turismo en las ciudades mexicanas es la privatización del espacio público y la sustitución del ambiente natural por urbanizaciones privadas basadas en hoteles y condominios de segunda residencia. Con su investigación, Cristina Aurora León Sarabia logró su doctorado en diciembre de 2019; en ese esfuerzo contó con la asesoría de su director de tesis, Jesús Ángel Enríquez Acosta, académico del Departamento de Sociología y Administración Pública, así como del PICS.